Todos
tenemos, hemos tenido o tendremos jefes en nuestras vidas profesionales, y
siempre hemos pensado para nosotros mismos “si yo fuese jefe haría las cosas
mejor. ¿Cómo puede ser que éste sea el jefe?”.
Todos
nos hemos encontrado a esa persona, que ostenta algún cargo o una determinada
posición en un organigrama empresarial que emana una sobriedad, un saber hacer
y una autoridad innata en sus palabras y gestos.





